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Art&3273;culos y Cartas

LA BESTIA

Érase una vez una gran Bestia nunca vista por la gente habitaba en la faz de la tierra y la Bestia tenía mil cabezas. Cuando una cabeza era cortada otra crecía en su lugar, y cada una era más agresiva que la anterior. Y la Bestia vomitaba corrupción en el agua y en la tierra y en el aire y en los alimentos y se apoderaba de la fortuna de las personas.

Pero la Bestia no estaba satisfecha.

Entonces puso en el mundo más de diez mil tentáculos para hacer su voluntad. Los tentáculos eran la sagacidad y la astucia entre las personas y ellos cumplían las ordenes de la Bestia si no eran reemplazados por otros aun más sagaces y astutos.

Y los tentáculos, vestidos con prendas ostentosas, hablaban con voces persuasivas, e invadían todos los lugares buenos de la tierra. Llevaban de parte de la Bestia regalos para cambiar los corazones y las mentes de los gobernantes del mundo y así dirigir el poder para que se hiciese su voluntad.

Pero aún así la Bestia no estaba satisfecha.

Los tentáculos se infiltraban en los grupos que se oponían al saqueo de la tierra. Los reemplazaban por gente propia, los sobornaban para lograr su voluntad, los despojaban de sus bienes y debilitaban su voluntad. Así, iban ganando control sobre aquellos que se opondrían al avance de la Bestia. Les daban a los gobernantes obsequios de plata y oro y objetos preciosos para que derribasen las leyes y desmantelaran los sindicatos que buscaban una voz y le otorgaran a la Bestia control sobre el pueblo y sobre las riquezas de la tierra.

La Bestia demandaba mano de obra barata y control sobre la educación y la salud del pueblo, y que todas las discusiones fuesen arrebatadas de las manos de los jueces del pueblo y fuesen entregadas a los jueces que servían a la Bestia. Estos jueces corrompían y desechaban las leyes de aquellos que detendrían la destrucción de la tierra. Ellos reinaban los ejércitos y los palacios de gobernantes que buscaban librarse de la miseria y de la guerra, compraban y controlaban las noticias que se daban a los pueblos del mundo, invadían las imágenes que eran proyectadas dentro de los hogares del pueblo y las llenaban de orgullo nacionalista y amor por las hazañas de la Bestia, esclavizaban las mentes de las personas y las alentaban a codiciar bienes y a llenar de avaricia sus corazones.

Pero aún así la Bestia no estaba satisfecha.

Extendió más tentáculos para cambiar las leyes y las constituciones del mundo. Prometía prosperidad y democracia pero éstas eran mentiras que escondían los verdaderos deseos de la Bestia. La verdad de la Bestia era ocultada de los ojos del pueblo y buscaba reemplazar las leyes de naciones soberanas por sus propias leyes para que las naciones de la tierra fuesen débiles y vulnerables ante su voluntad.

Sustentaba y enriquecía a todos aquellos que elegían representar al pueblo en las oficinas de gobierno. No le importaba las familias o grupos o religiones, ya que protegía a todos aquellos que le obedecían. Y a los ricos no les importaban las acciones de la Bestia sino que crecían satisfechos viviendo bajo su sombra alimentándose de la corrupción y permaneciendo insensibles ante el sufrimiento del pobre y la súplica de la tierra.

Y en esos tiempos existían los que luchaban por desenmascarar a la Bestia y hacerla visible ante todos, pero la Bestia cubrió los ojos y endureció los corazones de los gobernantes y del pueblo y vomitó mentiras y tóxicos y fuerza letal para callarlos.

No pudo callarlos y se multiplicaron en número para finalmente lograr exponer a la Bestia y mostrar lo que era y? Es el turno del lector continuar con esta historia.

Que tenga un buen día.

 

Traductora: Viviana Premern
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