LA PROTEINA PARECE DÒCIL PERO ES VERDADERAMENTE HEROICA
Siempre admiré a los suecos. No son para nada como la imagen que nuestros
ancestros antepasados tenían de los vikingos golpeando a quien se le pusiera
en sus caminos con un hacha enorme. De hecho, lo que observé fueron
ciudadanos tan respetuosos de la ley que no cruzarían la calle aun cuando la
señal de cruzar estuviese obviamente rota.
Recuerdo cuando visité Estocolmo por allà en 1957. Era invierno y aún había
un par de tiendas sin puertas en sus frentes. Tenían cortinas invisibles de
aire caliente que soplaban hacia abajo desde el dintel y estaban colocadas
en las puertas para mantener el aire frío fuera del edificio y al entrar
los clientes simplemente la atravesaban.
Los informes de noticias indicaban que tenían barcos de guerra escondidos en
cuevas en los fiordos y pistas de aterrizajes construidas a los lados de
pequeñas montañas de donde los aviones emergían a velocidad de despegue.
Tenían teléfonos con el discado de números escondido en la base, un etilo
mucho màs avanzado comparado con los pocos atractivos modelos de América del
Norte.
Los suizos eran, y son, una raza creativa.
No estoy de acuerdo. Esta historia es sobre la creatividad en la investigación.
Me encontraba en la biblioteca cuando un artículo en una vieja copia de la
revista Discover Magazine llamó mi atención. Parece que Catherine Svanborg,
una inmunologista y física de la Universidad Sueca, hizo un descubrimiento
extraordinario. Encontró algo en la leche materna que hacía que las células
cancerosas murieran cuando las mezclaban con la leche. Esto sucedió con cada
tipo de células cancerosas que era puesta bajo prueba.
Como suele ser, había un poco de suerte en juego en estos descubrimientos.
Su equipo de estudiantes investigadores no estaba buscando curas para el
càncer en su oscuro y pequeño laboratorio de universidad cuando esto
sucedió. En ese momento los estudiantes habían estado, de hecho,
investigando enfermedades infecciosas.
Este proyecto de tesis en particular fue orquestado específicamente para
establecer con exactitud cómo la leche materna, un luchador de gérmenes
increíble, detiene a las bacterias antes de que infecten a otras células.
Svanborg observó algo trascendental bajo el microscopio. Las células
expuestas a la leche de pecho morían. El proceso, conocido como apoptosis,
en donde el cuerpo auto elimina las células viejas e innecesarias, estaba
sucediendo. Las células estaban (para usar sus palabras) cometiendo suicidio
y siendo recicladas. Esta observación tuvo un impacto increíble ya que las
células cancerosas se reproducen anormalmente de una forma extensa e
incontrolable.
La doctora Svanborg conocía algunos de los beneficios que brinda el
alimentar con leche de pecho a los bebes; por ejemplo reduce los casos de
neumonía, infecciones de oído y de tracto respiratorio superior los que
estàn comprobados estadísticamente. Ella quería saber màs.
Prometió un estudio de biblioteca de otros trabajos científicos publicados
en esta àrea y encontró que la leche de pecho ya había sido previamente
descubierta para proteger contra el càncer. Los estudios revelaron que la
linfoma en la niñez es nueve veces mayor en bebes alimentados con biberón y
el riesgo de sufrir carcinoma (tumor nocivo) también es màs elevado.
Descubrió que la leche materna protege al bebe contra un gran número de
enfermedades, incluyendo diarrea, infección respiratoria baja, otitis media,
bacteremia, meningitis bacteriana, bolutismo, infección del tracto urinario,
enterocolitis de necrotización, síndrome de muerte súbita, diabetes
mellitus insulina-dependiente, Enfermedad de Crohn , colitis ulcerosa, y
enfermedades alérgicas (lista textualmente extraída del texto de Discovery.)
Estos primeros descubrimientos llevaron varios años de pruebas y re-pruebas
antes de que los resultados se publicaran en la comunidad científica. Como
podrà imaginarse, el trabajo encontró algo de escepticismo. Después de todo,
las propiedades de la leche habían sido investigadas en el pasado.
La Sociedad Americana de Càncer (American Cancer Society) leyó los estudios
y le dio a la universidad una subvención de $200.00 para continuar el
trabajo, aparentemente el primero de este tipo de investigaciones otorgadas
fuera de los Estados Unidos.
El agente efectivo en la leche resultó ser una proteína conocida como
alpha-lactalbumin. Un científico comentó que es como un héroe de tira
cómica. Para el observador casual lleva una vida tranquila, pero bajo un
detallado escrutinio se puede ver emerger el rol de valiente con capa y
espada.
¿¡No es grandiosa la Naturaleza!?
Supongo que es cuestión de tiempo antes que alguien patente a beneficio de
la humanidad otro don de la Naturaleza. Probablemente podrà conseguir 'un
tónico de leche materna genéticamente manipulado' en su farmacia local.
Antes de irme, quisiera dar un mensaje atrasado, "Gracias mamà."
Que tenga un buen día.
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